Crítica publica una entrevista con el especialista en seguridad Marcelo Saín, quien hasta el viernes pasado fuera interventor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
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Este organismo tuvo su mayor pico de exposición cuando la agente María de Luján Telpuk descubrió la valija que la hizo saltar a la fama y puso en jaque al Gobierno nacional por el escándalo de los dólares ingresados desde Venezuela por Guido Antonini Wilson.
Saín no fue removido de su cargo y, de hecho, continuó al frente de la policía bajo un clima que definió como de una “frialdad enorme en el trato” por parte del Gobierno nacional.
Además, debió resignar 40 millones de pesos del presupuesto de la PSA que fueron destinados a financiar las medidas espasmódicas contra la Gripe A (¿Se acuerdan de la influenza porcina y los 1000 millones de pesos para combatirla?).
Es significativo que Saín abandone su cargo por una decisión personal, y no porque su eficacia haya puesto en un brete al Gobierno de los Kirchner.
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En la mencionada nota, Saín afirma que las fuerzas policiales regulan los delitos en Argentina, y describe a la organización de la seguridad actual como un modelo de “comisariato” que no está orientado a resolver los conflictos, sino a minimizar su visibilidad.
Un buen análisis que deberían profundizar quienes creen que las políticas de seguridad tienen que ver con mano dura y más efectivos en las calles.
En Argentina la policía no es la solución, sino parte del problema.
Video: "Ya no sos igual" - 2 minutos | Animación de Federico Morilla




